Ecoetiquetas
Acreditan el cumplimiento de determinadas características de calidad ambiental

Hoy en día existen numerosos instrumentos y técnicas para evaluar el comportamiento ambiental de los productos, siendo uno de los más conocidos el ECOETIQUETADO. Este sistema permite distinguir los productos que acreditan el cumplimiento de determinadas características de calidad ambiental.

El etiquetado ambiental es, según la ISO 14020, “un conjunto de herramientas voluntarias que intentan estimular la demanda de productos y servicios con menores cargas ambientales ofreciendo información relevante sobre su ciclo de vida para satisfacer la demanda de información ambiental por parte de los compradores”.

Hay tres tipos de etiquetas ambientales según la ISO 14020:

- Etiquetas tipo I (Etiquetas Certificadas): indica la preferencia ambiental del producto o servicio dentro de una categoría de productos, basado en múltiples criterios a lo largo de su ciclo de vida. La certificación asegura que el producto cumple tanto con criterios ambientales como con características funcionales.

Son distintivos de excelencia y requieren de certificación por tercera parte. La ecoetiqueta reconocida a nivel europeo es la Ecolabel, para la cual hay desarrollados criterios para recubrimientos rígidos, entre los que se incluyen las baldosas cerámicas. Hay otras certificaciones tipo I de carácter nacional, con bastante reconocimiento en los países que las han promovido.

- Etiquetas tipo II (Autodeclaraciones): son los propios fabricantes o distribuidores quienes la desarrollan para transmitir información sobre aspectos ambientales de sus productos o servicios. En el sector cerámico son habituales para informar del contenido en material reciclado de los productos. No se exige una certificación por una tercera parte, pero es habitual que las empresas soliciten a una empresa externa que verifique la etiqueta para que tenga mayor credibilidad.

- Etiquetas tipo III (Declaraciones Ambientales de Producto): muestran información estandarizada basada en el ACV (Análisis del Ciclo de Vida) de un producto o servicio y presentan un conjunto de indicadores ambientales pertinentes, acompañados de una interpretación de la información. Son verificadas por un tercer organismo independiente y además permiten proveer información tanto al usuario dentro de la cadena de suministro como al consumidor final.

La elaboración del ACV de la baldosa cerámica ha hecho posible que el sector cerámico español fuese pionero en la obtención de las primeras Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) y del desarrollo de una innovadora herramienta informática que permite obtener Declaraciones Ambientales de Producto (DAP) basadas tanto en datos sectoriales del ACV, como en parámetros individuales de cada instalación.

 

Con esta herramienta se pretende facilitar a las empresas del sector la obtención de un distintivo ecológico reconocido a nivel internacional, minimizando el tiempo de obtención de la DAP y el coste económico asociado. Este proyecto es pionero en Europa dentro del sector cerámico, y permite que las empresas asociadas a ASCER puedan obtener de forma rápida y económica etiquetas ecológicas reconocidas a nivel europeo

 

Las DAP, que en la actualidad es un sistema de ecoetiquetado voluntario, puede convertirse en un factor muy importante para las empresas o sectores para favorecer la competitividad frente a la competencia de otros países, así como facilitar la entrada a los mercados con un mayor nivel de sensibilidad medioambiental en el ámbito internacional.

 

 

Puedes consultar el listado de empresas que actualmente disponen de los certificados en DAPcons, y el ProgramaGlobalEPD de AENOR.


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